El Camino de Jesús

Después de tres años de caminar juntos todavía no conocían el camino que los iba a llevar a la morada final.

Se encontraba Jesús hablándole a los discípulos durante la noche de la última cena contándoles que iba a estar un poco más en ellos pero que se tenía que ir, y que a donde tenía que ir, ellos no podían ir.

Ante tal aseveración salta Pedro, que sin poder dejar de ser Pedro el impetuoso, lo confronta a Jesús diciéndole::

«Señor, ¿a dónde vas?»

a lo que Jesús le respondió:

«A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; mas me seguirás después.»

Pedro le vuelve a preguntar:

«¿por qué no te puedo seguir ahora? Mi vida pondré por ti.»

Jesús toma nuevamente la palabra y les sigue contando que se va a la casa del Padre a preparar las moradas para ellos, que va a volver a buscarlos, y termina con unas palabras que los deja desconcertados a todos:

«Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.»

Me imagino este momento: todos callados, silencio absoluto, mirándose a los ojos unos a otros, planteándose para sí mismos que habiendo estado caminando durante tres años con Él desconocían el camino del que les estaba hablando.

Pero por entre medio del silencio levanta la mano Tomás y se anima a preguntar:

«Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?«

A lo que Jesús le responde con palabras que van a seguir retumbando en la eternidad:

«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.»
Juan 14:6

No sé si la salvación se pierde o no, si nuestro nombre en el libro de la vida está escrito con tinta indeleble, tinta al agua o simplemente en lápiz mina tipo HB; no tengo ni altura teológica ni bíblica como para ni siquiera atreverme a hablar del tema; pero de lo que sí estoy seguro es que la vida eterna junto a Dios Padre se accede por una puerta que atiende Jesús, y cuyo camino se llama verdad.

El camino es el que caminó Jesús, el que nos enseñó Jesús y el que está escrito en la Biblia.

Quizás la salvación como regalo de Dios no se pierda, pero nos puede pasar que nos equivoquemos de camino, que nos desviemos pensando que vamos a poder volver a tiempo y el tiempo se nos acabe, o que el otro camino te mantenga entretenido y te olvides cómo volver.

Si te perdiste y no sabes como volver agarrá el GPS de la Biblia, el final del camino ya sabes cuál es.

Nestor Adolfo BOTTA
Rosario, 29 de agosto 2025.-

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